miércoles, 3 de septiembre de 2014

Esas Calles nUESTRAS.


Ciudad de Güantánamo. Trazado original en Damero.




- Mira hacia otro lado.

- ... no tiene sentido, el panorama se extiende hasta donde 
alcanza la vista,  por todo el horizonte...

- Cierra los ojos.

- ... no  tiene  sentido,  continúo viendo a 
través de la piel.


Me  duelen estas calles que fluyen  eternas,  crepusculares; cautivas  entre  filas de pétreas máscaras de lepra carcomida y untadas de un falso afeite como acuosa excreta de aves... Se pierden, a lo lejos, en un escorzo simple, flanqueadas en monótono ritmo y sucesión de cruces; partidas, polvorientas, revolcándose en lodo y estiércol fresco... Me duelen estas calles donde sopla un viento fiero que arrastra cosas y gentes, ideas y muchedumbre de recuerdos... Todo se coagula... Y mi dolor aumenta frente a cada máscara: rígidas, de ojos y bocas mustias, que engullen y vomitan a la acera sombras a veces un tanto de colores...

... En cada esquina y vuelta tropiezo con pesadas fuentes de una  esperanza  estancada; en avance y retorno se  amontonan  los espacios,  extraviados en el anhelo de la huida... Hacia  atrás, las calles se deslizan sobre una película de tiempo  y arrastran, trepidante, un futuro en avalancha de polvo, ruedecillas, cuerdas y chasis de relojes rotos...

...  Me muevo en pantomima; las calles me superan en ambos sentidos, rozan las suelas de mis zapatos y siguen de largo... por ELLAS no voy a sitio alguno...

(Güantánamo, 7º Lunes de la única semana repetida sin cesar en un año interminable... o un domingo cualquiera, qué más da?!...)