sábado, 28 de marzo de 2015

El alma siempre regresa...


"Una Mujer que viene desde muy lejos." Collage 30 X 42 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh. 



"Mi alma regresa, de continuo,
a esa orilla
que se bebió mi sangre,
que se comió mi hueso..."



I
Equidisto

entre Eros
y Tánatos...

he Deshojado margaritas
en sus nombres
pero de mano ajena...

y aún hoy
cuando me acerco a la que viene
hasta mí
y sin dejar de amarla
extrañaré a la otra...

Oh, esas lunas de vidrio
esos cristales del color
ausente...!

...ese vértigo del no ver los sonidos
que llegan
de la nada aparente...

...cuando cruce al fin
el vórtice de Mi Mandala
negro y amarillo,
con ribetes de plomo
y el ojo de una piedra ónix,
escucharé, entonces,
los Secretos prometidos por El Silencio,
que ahora sin embargo intuyo...
---

II
¿Olvidé, por fin,

mi nombre primero;

me ha adoptado el silencio del aire,
el bramido del tiempo en la furia del agua,
Las olas,
la roca fría o ardiente
el colmillo de un felino exhausto
el rastro anónimo de una serpiente
en las rocas...?

Ya no viene el metal incandescente

a acariciarme...:

Te extraño tanto!


No fuiste suficiente,

me acerqué demasiado
como a tantas cosas
y no supiste tomarme
para siempre...

Navego ahora en el tiempo

absurdo del silencio;
y a veces me voy lejos
me voy, me voy bogando
nave de un solo remo
no hace falta timón
el norte de mi mapa
se mueve en la eclíptica
de un astro ciego... y

aunque  quizás tardía, 

esta invocación verbal a Marte: 

¡Sea de nuevo hoy

aquel Domingo,
sea sin por qué
sí; 
sea laberinto, encrucijada, 
fulgor que ciega
el estampido 
la tierra tras los dientes
el hueso en flor...

la dentellada


Sí, sea

sea cada día de los días
la bendición del fuego,
el beso del relámpago
que me puso
de este lado del mundo...!

---

III
y es que....

Cierta vez me contaron
sobre tres hermanas hilanderas:
Una urde el hilo,
Otra lo tensa... y
la Última lo corta...

No creí, nunca creo...;
o sí, luego creo que dudo...

y tenía razones de sobra 
para hacerlo;
la que corta el hilo y lo hiciera, sí,
pero muy bajo...:

Tal vez tengas suerte la próxima,
tal vez,
aún conserves las tijeras...
---

IV
No rehúso el abismo,
en el fondo
me nutro de las sombras
y del miasma del secreto
de la muerte;
le vi la cara
y es bella!
Cuando emerjo,
sin embargo,
al filo del barranco espinoso
la luz me da en el rostro
y mi alma brinca,
entonces,
como un potro salvaje...:
Dame una pampa,
un páramo de hielo
el mar
un sueño, la distancia...
Dame cualquier cosa 
menos el silencio de la nada!
...hablo como los locos,
con el viento que pasa y
apenas se da la vuelta 
para enterarse de que apenas existo...
---

V
Clavarse el pie en el muro

lamer el vidrio
del lado de los peces
huérfanos...

Crear un universo que te espante
que te traiga alguna vez
a la distancia de no verte...
de no verte más;
pero
no recuerdo la palabra 
que explicara ese olvidar tan especial
que no te fueras del todo... 
No lo entiendo,
y no hace falta...

... gravito el hábito... 

... y así, naufragar lo dual
lo inconsistente
lo estúpido y vacío...

contraer una deuda 
con la nada 
cada elegante nuevo día 
de esta también elegante
y bondadosa muerte
por adelantado...
---

VI
Hoy se encuentran las cifras, las palabras

justo para decir nada ¿silencio?
¿cuál es la cifra del silencio?...

¿Qué más da, pudiera preguntar?

¿Cuál es la cifra que resulta
de sumar oscuridades y relámpagos?

¿Para qué, pudiera preguntar?:

¿para contraste, para papel en blanco,
para que tantos puntos en una sola línea
tracen un surco de ideas inasibles, apenas dibujadas...?

¿Imágenes a medias en el espejo?...:
disfruto el desafío...
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VII
De Ambrosías y de Banderas Blancas...

No, a pesar de la euforia, de los giros y los cantos,
el manjar de ángeles no me hace buena compañía...:
Si demasiado suelto el soldado de la calle; 
si demasiado vulnerable al equilibrio,
de la boca y de las piernas, tal vez...;
si trasgresor de límites territoriales, de las armas... y de trincheras
de las que nunca se vuelve a salir sino sólo en domingos de tregua,
de banderas blancas...

¿Banderas blancas?... lejanía de la memoria...
no, nunca tuve de esos trapos simbólicos
ni para exudado de narices...

Estoy como que juego a los soldados desde niño;
a soldados de plomo y también al plomo de los soldados...;
y no sé, no entiendo cómo ya, a estas horas,
me encuentre aún en alguna trinchera de la vida,
en algún reducto de combate en el que no acepte el blanco por bandera...
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VIII
Un día yaceré en ningún lugar
junto a algún ángel.  (Paul Klee.)

Tengo (ya he ido)
una cita con Alguien
casi llamado Nadie...

me espera, dice,
en nigún sitio
palpable y me pregunto
si ese olor que siento
cuando me acerco a ninguna parte
y el roce como de un pétalo
áspero
será lo que me deja luego
esas negras espirales en la cara...

o será que estoy colgado
encima del vacío
por la punta de un sueño
que recurre...

En mi reloj roto 
cabe cualquier tiempo dormido
o la sombra de un arpegio
que me llega remoto con sus cartas
de arena a veces húmeda...

... o creo soñar que me sumerjo
en sus aguas más turbias, 
esas donde los segundos
ya no se parecen en nada al tiempo
sino al espacio de no econtrarle

Nunca

Con palabras también se construye
algo muy parecido a una eternidad
por anticipado...
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IX
Obstinado.

Ya me he muerto varias veces...
me aburren las letanías huecas de las formas
y persisto...
... escucho  la melodía que inventara y  nadie toca
porque no hay instrumentos para eso...

... cuánta  fe en la espera de la nada; 
habría  que estar si demasiado antiguo
si demasiado sin retorno
en alguna galaxia periférica del ego...;
tampoco sean dadas éstas por razones que convencen;
en fin,
que no dejo de esperar por el otro que fuera yo 
si no fuera éste yo mismo ...

(Poema Mencionado en la VI Edición del Concurso Internacional de Poesía "El Mundo lleva alas"  convocado por la Editorial "Voces de Hoy" ; Miami, EEUU...)
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X
...aún así...:

No hago planes de muerte

pero no gobierno sus tiempos,
por tanto,

he de testar lo mucho que tengo:
ese vitral de silencios
los colores mudos
los trazos de mi tiempo hecho cristal
lento...

Una parte dejo a los que nunca
dicen sino mentiras
que sustentan su reino...

otra parte, no poco,
a las que se ahogaron
en su álgebra misteriosa
de nadas como cántaros rotos...

muy poco a los gendarmes
del  quehacer sin fondo...

y sólo un minuto para mí,
en el quieto yacer
más como recuerda  el poeta
que quizás me habite,
entrando de nuevo al fondo
por otro mudo portal:

Estrenaré nuevos silencios
tuertos...
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XI
 Estaré aún

en lo grave de las horas, 
cuando la luz entre como filo
en las entrañas de lo mudo
y  lo invisible...

Vendré desde ninguna parte
y no lo sabrás, me marcharé
si haber vuelto...
y será un viaje simple,
un relámpago como cuerda de arco
que dispara una flecha
de cristal sordo
a las nubes que alguna vez
preñaron lluvias de secretos...

No verme es tu oficio;
eres miasma de silencios,
gema del ciego destello,
vacío repleto de tiempos 
caducos, enmohecidos por el olvido...  

Esto que escuchas es sólo mi eco,
ya no estoy...
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Poemas, Autor: Víctor José Guindo Singh.